Bienaventuranzas del Político
La Prensa, Domingo 12-10-2008
Sección: Religión y Fe.
Reflexión del cardenal François-Xavier Nguyen, quien pasó 13 años en la cárcel, nueve de ellos en aislamiento.

1. Bienaventurado el político que tiene un elvado conocimiento y una profunda conciencia de su papel.

El Concilio Vaticano II definió la política "arte noble y difícil" (Gaudium et spes, 73.) Amás de treinta años de distancia y en pleno fenómeno de globalización, tal afirmación encuentra confirmación al considerar que, a la debilidad y a la fragilidad de los mecanismos económicos de dimensiones planetarias se puede responder sólo con la fuerza de la política, esto es, con una arquitectura política global que sea fuerte y esté fundada en valores globalmente compartidos.

2. Bienaventurado el político cuya persna refleja la credibilididad.

En nuestros días, los escándalos en el mundo de la política, ligada sobre todo al elevado coste de las elecciones, se multiplican haciendo perder credibilidad a sus protagonistas. Para volcar esta situación, es necesaria una respuesta fuerte, una resupuesta que implique reformas y purificación a fin de rehabilitar la figura del político.

3. Bienaventurado el político que trabaja por el bien comun y no por su propio interés.

Para vivir esta bienaventuranza, que el político mire su conciencia y se pregunte: ¿estoy trabajando para el pueblo o para mí?, ¿estoy trabajando por la Patria, por la cultura?, ¿estoy trabaando para honrar la moralidad?, ¿estoy trabajando por la humanidad?

4. Bienaventurado el político que se mantiene fielmente coherente , con una coherencia constante entre su fe y su vidad de persona comprometida en política; con una coherencia firme entre sus palabras y sus acciones; con una coherencia que honra y respeta las promesas electorales.

5. Bienaventurado el político que realiza la unidad y, haciendo a Jesús punto de apoyo de aquélla, la defiende.

Ello, por que la división es autodestrucción. Se dice en Francia: "Los católicos franceses jamás se han pueston en pie a la vez, más que en el momento del Evangelio."

¡Me parece que este refrán se puede aplicar también a los católicos de otros países!

6. Bienaventurado el político que está comprometido en la realización de un cambio radical, y lo hace luchando contra la perversión intelectual, lo hace sin llamar bueno a lo que es malo; no relega la religión a lo privado; establece las prioridades de sus elecciones basándose en su fe; tiene una carta magna: el Evangelio.

7. Bienaventurado el político que sabe escuchar, que sabe escuchar al pueblo, antes, durante y después de las elecciones; que sabe escuchar la propia conciencia; que sabe escuchar a Dios en la oración. Su actividad brindará certeza, seguridad y eficacia.

8. Bienaventurado el político que no tiene miedo.

Que no tiene miedo, ante todo, de la verdad. Que no tema, el político, los medios de comunicación. ¡En el momento del juicio él tendrá que responder a Dios, no a los medios!

François-Xavier Nguyen Van Thuân, es un cardenal ya fallecido.