El Señor es mi pastor, nada me falta
La Prensa, Domingo 12-10-2008
Sección: Religión y Fe.
Escribe: Neguib Kalil Eslaquit
Sacerdote Católico.

El Salmo 23 es uno de los más conocidos y orados. Expresa la felicidad de una oveja al tener un pastor lleno de bondad y misericordia. La oveja somos nosotros, el pastor, Jesús de Nazareth. Meditemos con el Salmo.

"El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar". En un territorio cálido como Israel un capo con pasto fresco es un lugar encantador. Allí lleva el pastor a su oveja.

"Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas": La oveja cuando está agotada es trasladada por el pastor hacia manantiales que vigorizan.

"Me guía por el sendero justo por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscura, nada temo, por que tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan". Los caminos de la existencia no siempre son despejados ni exentos de peligros. Hay cañadas accidentadas, valles de muerte que nos amenazan, siniestros enemigos del alma que espían, acechan buscando a quién devorar.

Pero la oveja que persevera junto al Buen Pastor no tiene zozobra, sabe que no se perderá por que tiene puesta su confianza en Jesús, que en su mano sujeta el cayado que le permite defenderla de las feroces alimañas.

"Preparas una mesa ante mí, entrete de mis enemigos, me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa". Somos invitados al banquete del Señor horados y enaltecidos por la fidelidad a su Palabra. Cuando permanecemos en el bien, pase lo que pase, el perfume que se vierte sob re nuestras cabezas es el Espíritu Santo y así quedamos llenos de su Presencia.

"Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término". La casas del Señor es su Divino Corazón, ahí es donde moramos y existiremos perpetuamente. No temas ni tiembles que el Señor tu Dios está contigo todos los días de tu vida.

Oremos: A ti clamos Jesús, Buen Pastor. Venimos a postrarnos a tus pies para que caiga sobre nuestras vidas tu Sagre Preciosa que nos redime, purifica y salva. Tú conoces Señor nuestras inquietudes, esperanzas, pero también el cansancio que nos agobia. Derrama tu Glorioso Espíritu Santo para que seamos vasija nueva donde se recoja el perfume de tu amor.

Mira compasivo a tu pueblo que sufre. Renueva y resucita todo lo bueno y agradable a tí. Somos tuyos, adorado Jesucristo. Nos proclamamos en victoria porque tu Divina Palabra nos promete que no debemos temer ni temblar por que estás con nosotros todos los días de nuestra vida.

Nicaragua es una nación que cree, confía, pregona tu reinado y soberanía. Tuyo es el poder, la alabanza, la gloraia y adoración. Sumisos a tu amorosa voluntad, te pedimos que nos libres de todo valle de muerte. Deséchalo de nosotras con tu Divino Poder y reprende la fuerza del mal y del malo.

Te acepto como mi Señor y mi Salvador, principio y fin. Dulzura que un día veremos cara a cara en el cielo. Ayúdanos a perseverar en el cumplimiento de tu palabra. El Señor es mi pastor nada me falta.